Nunca voy a olvidar la noche
en que los dolores me levantaron de la cama y lo único que vi fue sangre, no sé
si era tanta la sangre, pero a mí me pareció un panorama aterrador. Llamamos al
doctor y nos dijo que si era demasiado fuéramos a la clínica, ahí estuvimos
aferrados a una pequeña esperanza, quizás sólo era un susto, entraban médicos,
salían médicos, hasta que finalmente la ecografía reveló lo que no queríamos
sospechar, sus latidos ya no estaban. No recuerdo haber llorado, solo tomé la
mano de Sebastián tan fuerte como pude y comencé a pensar como pagaríamos esa
atención médica, era lunes y recién el viernes apareceríamos en la Isapre (si
me quiere considerar materialista está en todo su derecho). Tuvimos que firmar
algunos papeles asumiendo la responsabilidad de salir de la clínica sin
terminar toda la atención necesaria, para así irnos al nunca bien ponderado
sistema público, caminamos de madrugada un par de cuadras buscando un taxi,
hasta que encontramos uno, los dolores eran tan fuertes que ya ni dolía,
llegamos al Hospital San Borja y por protocolo interno el Seba ya no me podía
acompañar, recorrí un pasillo silencioso hasta llegar a la cama donde esperaría
la intervención, en la cama de al lado una mujer joven intoxicada con droga, con
7 meses de embarazo, jamás había asistido a un control para procurar que todo
estuviera bien con su hijo y fue ahí, en
ese momento, cuando se cruzó por mi mente aquel pensamiento que puede destruir
la vida de un cristiano “ESTO NO ES JUSTO”, lo demás ocurrió como debía
ocurrir, se hizo lo necesario y me enviaron con reposo a mi departamento, nunca
lloré, pero en lo secreto, a solas con Dios le dije: “Señor no me interesan tus
explicaciones, esto no es justo, no quiero saber los por qué ni los para qué, no me interesan,
porque jamás estaré de acuerdo contigo, simplemente esto no es justo. Entiendo
que eres Soberano y que si a ti te pareció que esto era lo mejor, lo asumo,
pero no lo apruebo, no quiero volver a tratar este tema contigo” (ya sé, usted
cree que en ese momento cayó un rayo del cielo y me consumió por completo, pero
le cuento un secreto… no pasó nada). Ahí estaba yo con mi oración “súper madura”,
dejando que ese malvado pensamiento de “Esto no es justo” se apoderara de mi
corazón y me transformara en un ser que servía a Dios sin servirlo, era una
simple trabajadora que no había perdido ningún don, ninguna capacidad de
preparar temas, simplemente en lo secreto Dios sabía que no quería darle
vueltas al asunto para no seguir acumulando rabia.
Al poco tiempo me invitaron
a predicar a un lugar y acepté, Sebastián me acompañó, todo era de rutina,
llegamos al lugar saludamos a los conocidos, cantamos las canciones que siempre
se cantan en cierto tipo de eventos y yo ahí siguiendo todo el rito, esperando
mi turno para entregar mi tema, fue poco antes de mi intervención que se nos
acercó una joven y me tomó junto a Sebastián dejándome al descubierto ante mi
esposo, en evidencia mi arrogancia y “súper madurez”, habló de aquella oración,
sí, aquella oración que había hecho en lo secreto, eso que era sólo entre Dios
y yo, y el Señor comenzó a hablar de los
por qué y los para qué, me sentí tan pequeña, tan desconcertada, sentí como mi vida
comenzaba a quebrantarse, como el orgullo, la arrogancia, la soberbia,
comenzaban a resquebrajarse, era el Alfarero en vivo y en directo desarmando la
vasija para hacer nuevo…
Pasaron un par de años y
nuevamente enfrenté un inconveniente con un embarazo, esta vez no sabía que
estaba embarazada, se trataba de un embarazo ectópico, por lo que a través de
una intervención de urgencia debieron extirpar mi trompa derecha, todo esto
pasó después de volver de un viaje al sur donde junto a Sebastián estuvimos
capacitando maestros, pero esta vez no me atacó ese cruel pensamiento de “Esto no es justo”, fue la pena la que me
visitó, mis posibilidades de ser madre natural se reducían a un 50%. Por las
noches lloraba y mi esposo solo me abrazaba, ninguno de los dos decía nada, la
pena ya lo decía todo. Muchos amigos y hermanos en Cristo nos llamaban por
teléfono para darnos palabras de aliento, y se repetían una y otra vez frases
como: “Dios sabe porque hace las cosas”, “La próxima vez resultará”, “No se
desanimen el Señor hará algo milagroso”, para ser sincera, escuchar esas frases
en medio de la pena no alientan en nada, fue entonces en ese estado cuando Dios
me entregó una palabra: Daniel 3:1-30 (léalo para que entienda lo que sigue)
Fue
una frase en el versículo 18 la que impactó mi vida “Y si no”, ¿qué tal si Dios
no me quiere dar hijos de forma natural?, ¿qué pasaría si Dios no desea que con
Sebastián seamos padres? ¿Acaso sería una hija menos amada? ¿Mi servicio a Dios
disminuiría? ¿Y si Dios no me quiere librar del horno de fuego? Entonces reparé
en el versículo 17 “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos”. Ese
Dios del que estaban hablando estos amigos, era el mismo Dios a quien yo había
dedicado mi vida, y efectivamente él podía librarlos del horno de fuego y
también tenía el suficiente poder como para darme un hijo, pero ¿era su
obligación? ¿Tenía que hacerlo? Que pasaba si el “Y si no” se hacía presente.
La
bendición de Dios hacia un hijo no se mide en que todo marche bien, no se mide
en cuanto tienes, en cuan ejemplar es tu familia, en los títulos académicos que
has logrado, la bendición de Dios supera nuestra comprensión y entendimiento y en
ocasiones el horno de fuego ardiente puede ser la consagración de su bendición
hacia sus hijos. Fue dentro del horno de fuego donde la presencia de Dios se
manifestó visiblemente, fue en el horno de fuego donde todos pudieron ver que
no eran 3 si no 4, en el horno de fuego estaba la bendición y aún si no
hubiesen salido ilesos como lo relata la historia, ¿alguien podría haber negado
que ahí estaba la presencia del Dios Altísimo?
Con
todo esto no quiero decir que si tu vida no ha tenido sufrimientos, no eres un
digno hijo de Dios, Dios trata con sus hijos como él lo desea y su relación es
única y particular con cada uno de
nosotros, pero quizás estás frente al horno de fuego y ves en la entrada
de la puerta de aquel horno un gran cartel que dice “ESTO NO ES JUSTO”, no entiendes nada y escuchas a tu alrededor
promesas de progresos y prosperidad que al parecer no tienen nada que ver con lo
que Dios está haciendo en ti en este tiempo. No te preocupes, la bendición de
Dios puede estar en que ha comenzado a quebrantar tu vida, quizás no te librará
del horno ardiente, pero no ha dejado de obrar en ti, no te ha abandonado, la
pregunta ahora es ¿servirás al Señor a pesar del “Y si no”? ¿Perderás la oportunidad
de no ser 1 si no 2 en medio de las llamas? Los tres amigos conocieron al Dios
que está en medio del fuego que parece quemarnos, sin embargo no nos consume,
conocieron un Dios que pocos son capaces de ver en medio de la dificultad y
dijeron SÍ, te serviremos aún cuando no nos libres de esta prueba. Créeme vale
pena ser fiel a Dios aún con él “Y si no”.
Nota:
se viene la segunda patita donde les contaré el camino que nos llevó a esperar
a nuestro primer hijo que está pronto a nacer.
Dan 3:17 He aquí
nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de
tu mano, oh rey, nos librará.
Dan 3:18 Y si no,
sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua
que has levantado.


.jpg)


como siempre, estremeces mi corazón con tus reflexiones, me alegra, me consuela y me bendice que puedas ver la presencia de Dios en medio de la dificultad. Te amo
Hermoso Iris, te pasaste, ustedes son una bendición. Mi pastor siempre dice " queremos ver milagros, pero nadie quiere enfermarse", y tu vida nos dá una hermosa lección y a la ves aliento a los que estamos pasando por algún trato especial de Dios(que obviamente es para formar nuestras vidas). Te quiero mucho amiga.
uff que puedo decir en eltiempo preciso estoy pasando por un periodo asi doloroso en que el señor esta sacando a la luz todos mis defectos errores y pecados, y sacándome la venda de los ojos, creyéndome "madura" me doy cuenta que dicto mucho de ser eso, le he pedido mucho al señor que me saque esto pero leyendo esto otro me doy cuenta que quisas este periodo es bueno para mi así llegaré a algo mejor en Dios
bendiciones gracias
me conmovió mucho tu relato iris ustedes son una pareja que bendice tanto y a tantos no porque sean perfectos, al contrario no tienen miedo de exponer su debilidad para que el poder de Dios se manifieste a traves de sus vidas. Espero leer la segunda parte de tu historia y espero mucho mas estar en alguno de los temas que entregas porque siempre me haz bendecido. Saludos
Ustedes "la llevan".....se les extraña mucho....
Ustedes "la llevan".....se les extraña mucho....