
Hay algo que me tiene de cabeza en las últimas semanas, es la situación por la que pasa nuestro país, todos los que somos hijos de Dios sabemos que Él tiene el control de todas las cosas y que de seguro hay un propósito en estas.
En particular lo que me tiene con los pies para arriba es el papel de los hijos de Dios en este nuevo panorama al que nos enfrentamos en nuestra patria (los que hemos vivido un poquito más de un década notamos los feroces cambios que ha sufrido nuestra nación).
Me llama la atención que en varias denominaciones se está hablando que es el tiempo de anunciar las buenas nuevas de salvación y créame si hay un mensaje que me gusta escuchar en las iglesias es ese, sin embargo cuando converso con cristianos (en lo solitario) y le pregunto qué está haciendo para anunciar el evangelio, siempre oigo respuestas como “con los jóvenes estamos” o “el otro día fuimos con la iglesia a” o “tenemos pensado ir donde… a evangelizar”, etc.
No piense que estoy en desacuerdo con las practicas colectivas de evangelismo, muy por el contrario creo que un grupo de jóvenes o una iglesia sin actividad evangelística (al menos semanal) son grupos de personas destinadas a verse envueltas en chismes, peleas y desacuerdos propios del vicio de la rutina. Lo que me entristece y me deja con un gusto amargo es que hace mucho tiempo no he oído a nadie decirme que tuvo una conversación con su vecino como lo había hecho mil veces, pero que ese día tuvo la valentía de hablarle de Dios, o que iba en la micro camino a la universidad e inició una conversación con la persona que tenía a su lado y le presentó el plan de salvación ó que vio al méndigo que ve todos los días en la misma esquina sin embargo ese día no solo le dio una moneda, sino que se sentó a conversar un tiempo con él y le hablo del amor de Dios.
Creo que la esperanza de nuestro Chile es Jesucristo, es el único que puede transformar los corazones, solo Dios puede restaurar esta nación y nosotros los hijos de Dios somos parte de este plan “De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así la dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación mismas ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios” TENEMOS UN PAPEL QUE CUMPLIR y creo que el tiempo ha llegado, pero no solo en lo masivo, sino también en lo diario, en lo secreto, donde nadie te ve, ahí ser portador de luz, acercar el reino de los cielos a las personas, si lo haces, será un reflejo de que tu vida está en santidad. Somos quienes pueden dar un respiro a esta sociedad envuelta en crímenes y pasiones desenfrenadas, somos quienes tenemos la verdad, “JESUCRISTO”, somos quienes tienen la respuesta a una vida con autentica felicidad, somos quienes pueden vencer “Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó, Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”. ¿A que le tememos? Nuestro futuro está seguro, Dios está con nosotros y en nosotros, es tiempo de avanzar de arrancar de las manos de nuestro enemigo vidas que gimen porque nosotros cumplamos nuestro papel.
Mi muy amado abandona la vergüenza, abandona el temor, abandona el pecado que te oprime y sé parte de quienes nos levantamos en el nombre que es sobre todo nombre, quienes no le tememos a la muerte ni a la burla social, quienes vivimos a diario sabiendo que nuestro premio es grande en los cielos y quienes anhelamos la venida de Jesucristo.
Creo en esta generación, creo que muchos cumplirán su papel, pero ¿sabes que es lo mejor de todo?… DIOS CREE EN NOSOTROS.



