
Día de lluvia, me encantan estás jornadas invernales en que puedo ver caer gotitas a través de mi ventana como dijo la hermana Gloria Benavides.
El sábado pasado, aprovechando mi condición de joven (muy, muy, muy joven) no le temí a la lluvia y enfrente varias actividades que tenía para ese día, estoica, riéndome de la gente que escapa del sagrado privilegio que tenemos aquellos con pocas primaveras, nos podemos dar el lujo en enfrentar la lluvia cara a cara, porque de la manera que llovió el fin de semana ni un paraguas te libraba de mojarte, era esa lluvia con objetivos claros que si no te mojaba la cabeza te mojaba las piernas, pero seco no, no señores.
Finalizó el día y me sentía tan bien, porque había sido una de esas jornadas redonditas, había visto viejas amistades, poniéndome al día del acontecer nacional e internacional y recibiendo varias buenas nuevas, al día siguiente seguí con el ímpetu que me permite mi juventud y partí tempranito a la iglesia a canutear de lo lindo, volvimos al depa con mi amadísimo y queridísimo esposo (más conocido por el pueblo como mi Seba), cuando en la tarde mientras me aprontaba para salir a casa de unos parientitos santiaguinos, me vino una leve tos, acompañada de un leve romadizo, vi que el asunto no era tan serio, pero al notar que hacía mucho frio preferí tomar precauciones y amarme un poquito no exponiéndome a cuanto vicho invernal anda dando vueltas.
Días lunes COF, COF, COF me sentía como loro en el alambre el resfrío me tenía en su blanco, NOOOOOOOOOO, QUE HAGO? Mi primer pensamiento fue: “no me puedo enfermar, esta semana tengo muchas cosas” y recurriendo al espíritu ancestral de la Feña me dije “PIENSA IRIS PIENSA” y obvio se me ocurrió la idea más milagrosa del mundo ir a "Tapsin, Tapsin hay que mejorar de noche y de día Tapsin antigripal", pero creo que las agüitas de las carmelitas ya no podían hacer nada con mi caso, el día martes y hoy mejor ni se los describo, porque estoy tirada en mi lecho de enferma con todos los síntomas de una digna gripe invernal, esas que nos hacen dudar de ser seres humanos, porque los ojos se te achican e hinchan a la vez, la nariz ya no resiste más contacto con elite, el apetito parece un viejo cuento y si llegas a comer algo no reconocer ningún sabor… A que quiero llegar con esta media vuelta? Es que aquel viejo dicho que dice: “Cuando llueve todos se mojan” es una gran verdad, no hay nada más igualitario que la lluvia, el que se expone a ella no tiene como huir de sus efectos mojisticos :P, y también de sus consecuencias. Hemos orado y rogado al cielo que Dios envíe su lluvia, que nos empape, que inunda nuestro ser, pero estamos dispuestos a asumir las consecuencias?, escucho por todos lados las voces de jóvenes proclamando que desean ser revolución, pero en verdad estamos dispuestos a rendir nuestra fidelidad a Dios y no a hombres y denominaciones (no me tomen como una anárquica eclesiástica) pero hemos tomado nombre de grandes hombres que se mojaron por completo con la lluvia de Dios y estuvieron dispuestos a afrontar las consecuencias de ser representantes del reino de los cielos y la gran mayoría de sus problemas no los encontraron en el mundo, muchas de las duras situaciones que debieron afrontar salieron de sus propios “compañeros de milicia” y más aún, de vencer sus propias vidas para que Cristo naciera y creciera en ellos.
En lo personal deseo ser empapada por la lluvia del cielo, pero ruego a Dios que me de la valentía para siempre estar de su lado y no rendir mi lealtad a ninguna otra cosa que no sea el eterno nombre del Rey de reyes y Señor de señores, ser parte de una revolución que sea en verdad el cambio radical y profundo respecto a un pasado inmediato, rompiendo el orden establecido por los hombres y siguiendo el orden establecido por nuestro Señor y Rey. La lluvia me trajo como consecuencia un refrío que no esperaba ni estaba en mis pretenciones para esta semana y que terminó por interrumpir todo mi ordenado y pensado horario, deseo profundamente estar dispuesta a abandonar mis planes para seguir los planes de Dios.



