Se han dado cuenta que es dificil dejar atrás aquello que nos apasiona...
El casarme no solo me ha traido mucha felicidad, sino también tiempo de reflexión (aunque no lo crean), el ver que muchas de las cosas que amo hacer, tendré que abandonarlas... ¡POR QUÉ!!!!! (nif, nif).
El campo blanco es una de esas cosas, hoy fue el último día de la Escuela Bíblica con ellos, las clases continuarán en mi casa, pero ahora ya sé que es la cuenta regresiva, cada uno de los niños es especial para mi, a muchos los he visto crecer, he visto como sus pequeños coranzoncitos han sido transformados por la obra milagrosa de Dios, como cada sábado llegan sin necesidad de ir a buscarlos, con entusiasmo para aprender de Dios; por eso ha sido tan duro el pensar en dejarlos.
Es maravilloso como Dios nos da la oportunidad de amar a otros, involucrarnos por completo con sus vidas, hacer parte de nuestro quehacer diario pensar en ellos, a quienes amamos desinteresadamente; sé que Dios levantará a otra persona que se involucre en la tarea de platar la Palabra de Verdad en los corazones de los niños.
Evangelizar a niños es la oportunidad que tenemos de rescatar vidas completas para Dios, imagino a Vaitiare, Ariel, Daniel, Melanie, Michael, Michelle, Felipe, Belén, Carolina, Javiera, Tamara, Soledad, Natty, Lucía, Leticia, Mauricio, Oscar, Anny, Thiare, Joel, Carmen, Leonis, Helen como los ministros que Dios desea, mujeres y hombres comprometidos con la obra de Dios, no cristianos a media, sino rendidos por completo a nuestro amado Señor, tengo la seguridad que comparto ese sueño con mi Buen Dios y que el hará mucho más que yo para que se concrete.
Las despedidas nunca son gratas, pero estoy ansiosa en descubrir
los nuevos desafíos que Dios nos tiene preparados.



